Homero, el clásico literato griego, ya se refería a aquellos pueblos que “moraban en el extremo del mundo” como los “caras quemadas”; o lo que es lo mismo, aithein “quemar” y ops “cara”. Etiopía, vamos.
Un país que no ha sido colonizado por una potencia europea, puerta de entrada del cristianismo en África, hogar de la Reina de Saba (leyenda e historia que van siempre de la mano en la antigua Abissinia) y…el país en el que comenzó su andadura Rift Valley y que, por tanto y así se sobrentiende…, al que más cariño tenemos (lo siento, pero alguien tenía que decirlo).
Nos hemos puesto a pensar y a reflexionar hasta elaborar una lista con diez motivos para visitar Etiopía. Huelga decir que han salido más excusas, razones y argumentos, pero, cosas del guion, nos hemos ceñido a diez. Haciendo un trabajo sintético os hemos dado diez motivos para visitar Etiopía, pero que conste que pueden ser muchos más.
Aquí van:
- Sus gentes. Uno de los países más poblados de África. Más de 90 lenguas locales. Varias religiones en liza y una variedad que oscila entre los tigriña del norte (que poco o nada tienen que ver) con los Suri del sur. Todos son etíopes, pero con sus costumbres, historia e idiosincrasia propios. Eso sí, la amabilidad por bandera hace que viajar a Etiopía valga la pena solo para conocer a sus gentes.
- Historia. La fina línea que separa la Historia con la leyenda es épica. Aquí, en nuestra querida Etiopía, domina la historia/leyenda de la Reina de Saba, el Arca de la Alianza y la construcción de Lalibela, obra de unas abejas…más que fascinante. Por algo Pedro Páez (el “descubridor” de las Fuentes del Nilo Azul) quedó atrapado en su magia. No me extraña…
- Religión. El cristianismo entró en África por el norte del país en el siglo IV. Los restos de esa época lo encontramos en las iglesias primitivas del Tigray y, cómo no, en Lalibela, Patrimonio de la Humanidad y centro de peregrinación permanente de los cristianos ortodoxos. Pasear por Harar, esa ciudad musulmana que tanto recuerda al Yemen o imbuirse del animismo de las etnias del sur no tiene precio para el viajero.
- Paisajes. Otro ejemplo para derribar estereotipos. Más allá de lo que escupen los “media”, Etiopía es un crisol no solo de variedad humana, si no también paisajística. Desde el desierto del Danakil y su volcán activo Erta Ale, pasando por las montañas Simien (y sus babuinos gelada) o la aridez donde habitan los Dassanech, Etiopía tiene de todo (menos playa). Así que prepárate para diferentes escenarios, alturas y temperaturas.
- Etnografía. Probablemente no exista un lugar en el mundo donde cohabite tanta variedad antropológica y en tan poco espacio. Hablamos del sur. A ambas orillas del río Omo. Hamer, Dorze, Surma, Ari…ven a un mercado local y verás de lo que estoy hablando.
- Arquitectura. Solo hay que tomar un vuelo doméstico a la ciudad de Lalibela y comprobar “in situ” el conjunto de iglesias excavadas en roca. Pura magia. En especial la de San Jorge. No muy lejos también avión, el Gondar medieval o los templos del lago Tana, junto a Bahar Dar. Un viaje que hará las delicias de cualquier avezado en arquitectura.
- Aventura. A raudales. La que desprende una expedición por el desierto del Danakil, incluyendo la ascensión al volcán Erta Ale, la convivencia con los (antaño) fieros Afar o los colores del Dallol o un baño en el lago salado de Assale. Pero no solo. La de un trekking por Bale Mountains o Simien Mountains o un safari especial por Nechisar Park.
- Ceremonias. En Etiopía no te las acabas. Desde el Timkat de enero, pasando por Meskel a finales de septiembre (ambas relacionadas con el cristianismo ortodoxo etíope) o el ukuli bula (salto del toro) de los Hamer.
- Gastronomía. No puedes abandonar Etiopía sin probar la “injera”, el plato típico elaborado a partir de un cereal denominado teff o de disfrutar de la ceremonia del café.
- Mercados locales. Otro imprescindible. Especialmente en el sur de Etiopía los mercados son encuentros de diferentes etnias, lenguas e intercambios de todo tipo. Dejarse arrastrar por la marabunta cultural de tales fenómenos y celebrarlo en bar local con licor de la zona es otro intangible.
He tenido que parar de escribir porque, una vez puesto, me surgen decenas de razones de más para viajar Etiopía. El resto lo tenéis que descubrir vosotros mismos y como bien dice un amigo autóctono…”eshi”, ya está bien.
Texto: Rafa Martín
Propuestas de viaje para descubrir Etiopía de la mano de Rift Valley…
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