Diez visitas que no debes perderte en Sudán del Sur

Hombre mundari en el cattle camp de Sudán del Sur/ Toni Espadas.

La humedad acecha a la camisa. Apenas se despereza el día, la vida en el Cattle Camp bulle. Decenas de vacas nadan sorteando la corriente en el río Nilo, las mujeres están con los quehaceres diarios y los hombres vigilan a los animales. Al tiempo, el calor comienza a hacer mella. Parece una estampa de otra época. De otro mundo. Es la “Última Frontera”.  Desde territorio mundari oteamos el resto del país. Fascinante. Único.

Sudán del Sur, el más joven de los países africanos, es un canto a la exploración. A las etnias semidesconocidas. A unos paisajes contrastados. Desde los humedales del norte, a la aridez del centro-sur. 

Os invitamos a recorrer una nación en diez “hits”. Una decena de paradas que no debes perderte.

1. Los “cattle camp” de los mundari.

2. La comunidad toposa escarificada

3. Las colinas de los lotuko

4. El arte de los lopit

5. Las aves migratorias del Parque Nacional de Boma

6. La capital Juba

7. Las casas de los larim o boya

8. El río Nilo

9. Los pantanales del Parque Nacional de Sudd

10. El territorio árido de los Jie o Jiye

1. Los “cattle camp” de los mundari. La veneración por las vacas de la etnia mundari es legendaria. Tanto, que los hombres se escarifican la frente con una “V”, en homenaje a las reses. La visita a sus campamentos o “cattle camp” en época seca resulta imprescindible. Recomendable ver cómo cuidan del ganado, cómo amontonan su estiércol para quemarlo y espantar así a los mosquitos o cómo los conducen entre orilla y orilla del río Nilo, sorteando la corriente.

Cattle Camp mundari
Foto: Tomás López Gálvez.

2. La comunidad toposa escarificada. En las inmediaciones de Kapoeta, estos seminómadas ganaderos y agricultores muestran con orgullo unas escarificaciones muy identificativas. Unas miniprotuberancias que se ejecutan con un garfio de madera y una cuchilla de afeitar. Un doble instrumento con el que se hieren la piel, para introducir en su interior ceniza y barro. El retraso en su cicatrización y la inflamación de los cortes permiten obtener la textura soñada. Sus creencias animistas, sus bailes rituales y ceremonias, siguen siendo parte del encanto para el visitante.

escarificaciones faciales etnia Toposa Sudán del Sur
Escarificaciones faciales etnia Toposa Sudán del Sur. Foto: Toni Espadas.

3. Las colinas de los lotuko. La mayoría de la población lotuko vive en comunidades esparcidas en colinas, siguiendo la pista que une Torit con Kapoeta. Se trata de pueblos fortificados dedicados a la ganadería y agricultura. Entre los cultivos destacan los de sorgo, patata, sésamo y maíz.

4. El arte de los lopit. Conocidos por su amor a la música, poesía y baile. Con el tambor por estandarte, los lopit interpretan más de 10 tipos de baile para festejos y rituales. Repartidos en medio centenar de aldeas en las montañas del mismo nombre, la etnia de los lopit llegó, según parece, de las orillas del lago Turkana, en Kenia.

etnia lopit
Hombre lopit en Torit. Toni Espadas.

5. Las aves migratorias del Parque Nacional de Boma. Sabana, bosque y terreno inundable conforman las entrañas de este parque nacional ubicado en el sureste, junto a la frontera etíope. Destino de varias aves migratorias del país y atravesado por varios ríos, Boma es también el hogar del antílope kobo, búfalo, topi, gacela de Thompson, leopardo o guepardo.

6. La capital Juba. Con un importante puerto fluvial, la capital de Sudán del Sur es el centro de las infraestructuras. Su clima tropical y húmedo no impide disfrutar de ella al caer la tarde en alguno de los restaurantes locales a orillas del Nilo.

7. Las casas de los larim o boya. Construidas con palos, ramas y barro, las casas de los larim (o boya) destacan por sus pinturas a través de pigmentos naturales (a través de arcillas o piedras molidas). Las paredes de estos sorprenden al viajero por sus motivos geométricos y colorido. Todo ello al abrigo de las montañas donde se conserva sus tradiciones.

8. El río Nilo. El más largo de los ríos africanos tiene un paso reservado por Sudán del Sur. Importante, ya sea por ser la base del transporte de mercancías y ganado como por alimentar los campos de cultivo. En su camino hacia Sudán, se convierte en un gran pantanal en la zona de Sudd.

Rio Nilo Sudán del Sur
Decenas de vacas nadan sorteando la corriente en el río Nilo. Tomás López Gálvez.

9. Los pantanales del Parque Nacional de Sudd. Al norte de la capital Juba y no muy lejos de la frontera con su vecino Sudán, el Nilo Blanco se transforma en un gran pantanal. 130 mil kilómetros cuadrados que son punto de parada y fonda de aves migratorias. Alberga una de las mayores poblaciones de antílopes de toda África.

10. El territorio árido de los Jie o Jiye. Con un territorio bastante árido, los Jie o Jiye habitan en los alrededores de las montañas de Kanthagor, entre los estados de Upper Nile y Equatoria. Su economía está basada en una agricultura de subsistencia y en la ganadería. Tienen un origen común con sus vecinos toposa, turkana de Kenia y nyangantom de Etiopía.

mujer etnia gie ventando grano
Mujer gie con los quehaceres diarios. Toni Espadas.

Texto: Rafa Martín.

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