- Todo apunta a que la primera cerveza industrial del continente se fabricó en Sudáfrica: Castle Larger.
Chema Caballero
Llegamos a mediodía al cabo de las Agujas (Cape Agulhas), uno de los muchos fines del mundo que hay en el mundo. El punto más meridional del continente africano. Allí se unen los océanos Atlántico e Índico. Quizás por eso es un lugar muy especial. Paseamos por la zona. Admiramos el mar, quisimos distinguir algunas ballenas en la lontananza. Lo que sí vimos fueron muchas barcas de pesca. No en vano, las aguas del Banco Agulhas frente a la costa son poco profundas y reconocidas como una de las mejores zonas de pesca de Sudáfrica. Subimos al faro. Lo pateamos todo y nos dejamos golpear por los fuertes vientos que allí soplan. Luego, a media tarde, cansados de tanto andar y de tanta magnificencia de la naturaleza, nos sentamos junto al cartel que indica la confluencia de los dos mares y abrimos unas latas de Castle Larger, la cerveza más popular de Sudáfrica. Una pale larger, elaborada con cebada producida en el país. Algo seca y con un toque amargo. Características que la hacen deliciosa y particularmente atractiva para contemplar el final del día en un punto tan alejado y, en aquel momento, solitario.
Todo apunta a que Castle Larger es la primera cerveza industrial que se produjo en África y fue aquí, en Sudáfrica.
Los pueblos bantúes que poblaban ese territorio ya la elaboraban a partir del sorgo, como tantas otras poblaciones del continente. Pero fue la llegada de los colonizadores la que introdujo la forma europea de producción de cerveza en el país. Los colonos holandeses a partir de la década de 1650 y los británicos durante los siglos XIX y XX.
El 4 de octubre de 1658, Jan van Riebeeck, primer gobernador de lo que hoy es Ciudad del Cabo, registró en su diario que ese día se elaboró la primera cerveza allí. Se le dio gran prioridad a la producción de esta bebida por ser esencial para combatir el temido escorbuto, tan frecuente en los barcos que hacían escala allí en su ruta entre los Países Bajos y las Indias Orientales.
Pero no fue hasta el siglo XIX cuando se fundó la que parece la factoría más antigua del continente: Castle Brewery. Creada por Charles y Lisa Glass en Johannesburgo en 1884. El marido había elaborado cerveza para las tropas británicas en la India y cuando llegó a Sudáfrica en la década de 1880, quiso continuar con su trabajo. La oportunidad la vio en la fiebre del oro de Witwatersrand.
En 1886, el australiano George Harrison, tropezó con un filón de oro en la zona. Pronto llegaron mineros de todo el mundo. Las autoridades sudafricanas pensaron que las minas se agotarían rápidamente. No fue así. Permitieron que lo que se conocía como Campo Ferreira (por su propietario, el coronal Ignatius Ferreira) se convirtiera en un asentamiento de tiendas y pequeñas cabañas para acoger a los mineros. Pero este fue creciendo hasta transformarse en poco tiempo en Johannesburgo. Por eso las calles de su centro son tan estrechas. Una ciudad que en 10 años se convirtió en la más grande del país. Es ahí cuando Glass vio un nicho de mercado. Los buscadores de oro necesitaban beber cerveza y él comenzó a fabricar Castle Larger. Aunque todo apunta a que el verdadero maestro cervecero fue su mujer. Ella elaboraba, él vendía. Su bebida se hizo muy popular. Tanto que decidió construir la fábrica con el dinero que consiguió de algunos inversores. Pronto, su cerveza, Castle Larger, se convirtió en un producto muy popular y su emprendimiento en una historia de éxito.
Casi al mismo tiempo, Frederick Mead fundó Natal Brewery Syndicate. Mead, un marinero británico, dejó su barco en Durban en 1889, y aceptó un trabajo en la cantina de una guarnición del ejército local en Fort Napier. Tenía solo 20 años. Allí conoció a George Raw y juntos decidieron comenzar la elaboración de cerveza. Veían el potencial que la creciente demanda de esta bebida ofrecía. Así crearon Natal Brewery Syndicate. Como ninguno de los dos tenía idea de hacer cerveza, Mead viajó a Reino Unido para adquirir maquinaria, buscar capital y encontrar a un maestro cervecero. Encontró lo que buscaba, y así en 1891 la empresa elaboró su primera cerveza.
Mead se dio cuenta de que el verdadero negocio estaba en Witwatersrand y la efervescente Johannesburgo. Así que compró a Glass su fábrica junto con sus recetas y marcas en 1892. La nueva compañía pasó a denominarse South African Breweries (SAB). Tanto creció la empresa, que fue la primera en cotizar en la Bolsa de Johannesburgo, en 1897.
En los años 1950, SAB adquirió dos de sus principales competidores: Chandlers Union Breweries y Ohlson’s Cape Breweries. Está última propietaria de Lion Larger, otra de las marcas más populares de cerveza sudafricana. La compañía pasó a controlar el 90% del mercado nacional y comenzó su expansión internacional.
Durante la década de 1990, SAB se asentó en África, China y Europa del este. Al mismo tiempo dejaba de cotizar en la bolsa de Johannesburgo para hacerlo en la de Londres. A principios del presente siglo se alió con Castel’s African Beverage Operations para la distribución de sus marcas. En 2002, compró la cervecera estadounidense Miller Brewing Company y pasó a llamarse SABMiller. Se convirtió, así, en la segunda cervecera más grande del mundo. En 2016, fue vendida a la belgo-brasileña Anheuser-Busch InBev por 94 millones de euros.
Así, lo que comenzó como una pequeña aventura para saciar la sed de los buscadores de oro que llegaban de todo el mundo a Witwatersrand, se ha difuminado en el negocio global de las multinacionales cerveceras.
Pero las marcas locales se siguen conservando y fabricando en las factorías de Sudáfrica. Por eso, en el cabo de las Agujas bebíamos Castle Larger mientras las barcas de los pescadores volvían a la playa, el sol se ponía y el frío arreciaba. Hora de regresar al coche y dirigirnos al hotel. Luego, una cena a base de pescado en un pequeño restaurante puso el punto final a la jornada.




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