Madagascar: una isla donde los vivos y los muertos conviven

La isla más grande del océano Índico, Madagascar, se encuentra entre los diez primeros sitios del mundo en términos de riqueza en biodiversidad. Es el hogar de los lémures y cuenta con paisajes espectaculares, playas de arena blanca, una increíble selva tropical, una mezcla única de pueblos y tradiciones ancestrales, una cocina muy sabrosa y unas ciudades llenas de vida y modernidad. Y si fuera poco, acoge a los baobabs más grandes del mundo.

En Madagascar se combinan aventura, tranquilidad, grandes puestas de sol, playas paradisiacas, contrastes infinitos (desiertos, selvas, sabanas, montañas) y una población acogedora y con ganas de compartir tranquilamente con los visitantes.

Además, posee una historia muy apasionante, marcada por el reino merino y sus soberanos que controlaron casi la totalidad de la isla. Los lugares coloniales con sus edificios y fortificaciones, y las ciudades que se renuevan y se adaptan a los nuevos tiempos. Todo ello convierte a Madagascar en un lugar muy singular y digno de visitar.

Entre tantos aspectos que ofrece esta isla, hay uno que sobresale por su peculiaridad: el culto a los muertos. Los enterramientos en Madagascar reflejan una relación muy particular entre los vivos y los difuntos, profundamente ligada a las creencias religiosas malgaches. No existe una sola forma de enterramiento: varía según la región, el grupo étnico y la religión, pero hay elementos comunes muy llamativos.

La importancia de los ancestros

Para muchos malgaches, los ancestros, a los que se conoce como razana, siguen influyendo en la vida de los vivos. Por eso, el cuidado de las tumbas y los rituales funerarios es fundamental. Honrar a los muertos es garantizar el bienestar de la familia y de la comunidad.

El Famadihana o el retorno de los huesos

En Madagascar existe un curioso rito funerario llamado Famadihana. Es quizá el ritual funerario más conocido de Madagascar, especialmente entre los merina y betsileo (tierras altas). Cada cierto número de años, los cuerpos se exhuman y se envuelven en nuevos sudarios de seda. Luego son sentados a la mesa familiar y las familias comparten una fiesta con los restos de sus antepasados durante la cual hay comida, bebida e incluso bailes con los restos óseos. Luego, se vuelven a enterrar. No es una fiesta de la comunidad o de la aldea, es una celebración estrictamente familiar.

Las familias destinan una gran parte de sus ahorros a Famadihana, creyendo que este homenaje es una forma de mostrar amor y respeto a los seres queridos fallecidos. No es un acto macabro para ellos, sino una fiesta de unión, respeto y renovación del vínculo con los ancestros.

Un Famadihana se considera importante cuando involucra a muchas generaciones de ancestros y reúne a cientos de familiares (muchos de ellos viajan desde otras regiones o países donde viven para asistir a las ceremonias). Además, marca un momento clave en la vida del grupo familiar: durante la ceremonia se producen reconciliaciones, se pide por la prosperidad de todos los miembros, y se cumplen los votos y promesas realizadas a los ancestros. El Famadihana ofrece prestigio a la familia que lo celebra porque muestra su respeto por las tradiciones y los antepasados y porque demuestra que tiene dinero suficiente para llevarlo a cabo, ya que se trata de una ceremonia muy costosa.

No hay una frecuencia exacta para su realización. Depende de la capacidad económica de la familia. De ahí, que se celebre cada cinco o siete años, según los medios con los que se cuente. Eso sí, siempre tiene lugar durante la estación seca, de mayo a octubre.

fiesta de los huesos Madagascar
famadihana en Madagascar
retorno de los huesos Madagascar

Las tumbas

Dado el respeto que los malgaches dan a sus muertos, las tumbas suelen ser más importantes que las casas. Construidas en piedra o cemento, a veces son monumentales. Se ubican en lugares visibles, como colinas para que todos los que pasan por allí puedan apreciarlas. Muchas familias invierten grandes recursos en ellas, ya que son una exhibición del prestigio y la continuidad familiar.

Las tumbas más monumentales de Madagascar se concentran en tres grandes regiones, cada una con estilos muy distintos según la cultura local:

  • Tierras altas (culturas merina y betsileo): En la zona de Antananarivo, Antsirabe y Fianarantsoa se erigen grandes tumbas de piedra, conocidas como fasana. Estas son las tumbas asociadas al Famadihana y están construidas para albergar a muchas generaciones. Algunas están ricamente adornadas y dominan el paisaje rural. Muy importantes son las tumbas reales merinas que se hallan alrededor de la colina sagrada de Ambohimanga.
  • Sur de Madagascar (culturas mahafaly y antoandroy): En la región de Toliara las tumbas monumentales se decoran con aloalo (postes funerarios tallados), pinturas, relieves y símbolos de la vida del difunto. En algunas ocasiones también se acumulan cuernos de cebú en ellas. Estas tumbas no son tan voluminosas como las de las tierras altas, pero sí extraordinariamente expresivas y artísticas, además de ser únicas en África.
  • Oeste de Madagascar (cultura sakalava): En la región de Mahajanga, donde se encontraba el antiguo reino boina se elevan las tumbas reales, conocidas como doany. Asociadas a los reyes y reinas sakalava muestran una monumentalidad más simbólica que arquitectónica. Y son importantes por su peso histórico y político.
tumbas Madagascar
enterramientos en Madagascar

Diversidad regional y religiosa

Madagascar es un país grande con una gran diversidad de pueblos, culturas y religiones, aspectos que se reflejan en la variedad de cultos que existen:

  • Costa oeste y norte: Tiene influencias africanas e islámicas, por eso los enterramientos son más sencillos, a menudo orientados hacia la Meca, según la tradición musulmana.
  • Sur: Tumbas decoradas con esculturas de madera que narran la vida del difunto.
  • Cristianos (católicos y protestantes): suelen combinar ritos cristianos con tradiciones ancestrales.

Normas y tabúes (fady)

Existen muchos tabúes asociados a la muerte y las tumbas en Madagascar, un código de respeto conocido como fady. Si se rompe puede traer desgracias a la familia. Estas varían según cada pueblo pero tienen algunos elementos en común, como el luto obligatorio para la familia, cuya duración depende del estatus del difunto. Durante este periodo está prohibido celebrar fiestas o bodas, vestir colores vivos, bailar o escuchar música alegre y, en algunas regiones, los familiares no se lavan ni se cambian de ropa durante varios días. Junto a esto, algunos de los fady más frecuentes prohíben señalar la tumba con el dedo, sentarse o pasar por encima de ella y no hablar mal de los muertos. Además, está la prohibición de comer ciertos alimentos, mantener relaciones sexuales o trabajar la tierra. En algunas comunidades, no se entra en la casa del difunto durante el periodo ritual. Tampoco se puede pronunciar el nombre del fallecido y algunas familias cambian el nombre de lugares o personas si coincide con el del muerto. Finalmente, hay que respetar las reglas estrictas de la música funeraria, ofrecer un sacrificio de cebúes y comer su carne para entrar en comunión con el difunto.

En definitiva, en Madagascar la muerte no marca una ruptura definitiva, sino una transformación del vinculo: los muertos siguen siendo parte activa de la comunidad.

Texto: Chema Caballero

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