Foto: Tomás López.
Este país siempre se relaciona con violencia y pobreza. Sin embargo, es un pequeño paraíso lleno de sorpresas que vale la pena conocer.
Chema Caballero
Si África no es un país, la República Democrática del Congo (RDC) lo es mucho menos. Es la segunda nación en extensión del continente africano. Cruzada por la línea del Ecuador y surcada por la cuenca del río Congo, es casi imposible abarcar en su totalidad y diversidad. Territorio multicultural que cuenta con paisajes suntuosos, miles de animales, algunos de ellos en peligro de extinción, y decenas de grupos étnicos con múltiples tradiciones, lo que le confiere una riqueza inabarcable.
Son muchas las cosas que hacen a este territorio singular. Aquí puedes encontrar algunas de las miles de razones por las que vale la pena viajar hasta allí:
La rumba congoleña
Es una música urbana por excelencia ligada a la fiesta y a la celebración de cualquier situación vital. La rumba es callejera, rima con alegría y euforia. Fue inventada para ser escuchada y bailada por muchos. Una fusión de sonidos tradicionales congoleños con músicas llegadas del otro lado del Atlántico, especialmente los cubanos.
Este ritmo se desarrolló a la par en las dos capitales más cercanas entre sí en todo el mundo, Léopoldville (ahora Kinshasa) y Brazzaville. Separadas tan solo por el río Congo. A partir de los años cuarenta del siglo pasado, estas dos metrópolis fueron el centro de una gran revolución. Uno de los primeros en registrar una pieza con este nuevo sonido, fue Antoine Wendo Kolosoy, luego conocido como Papa Wendo. Aquel tema fue Marie Louise. Un título compuesto junto al guitarrista Henri Bowane. Luego surgirían artistas como Joseph Kabasele, “Grand Kalle”, Franco, Tabu Ley Rochereau, Dr. Nico Kasanda y las grandes orquestas: TP OK Jazz, Bella Bella o Lipua-Lipua. En la actualidad, Koffi Olomide o Fally Ipupa mantienen este legado que es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2021.
No hay experiencia más vibrante que escuchar a los artistas de rumba congolesa en alguno de los bares, maquis o salas de concierto que se distribuyen por todas las ciudades del país.
Un patrimonio cultural excepcional
En este territorio conviven cerca de 450 grupos étnicos diferentes. Cada uno mantiene su propia forma de vida, lo que se traduce en múltiples prácticas específicas como danzas, música, máscaras, vivienda, artesanía y artes diversas. En definitiva, un patrimonio humano y cultural único.
Tantos idiomas ha hecho que el francés se mantenga como lengua oficial de la RDC. Pero en el día a día, los ciudadanos utilizan las cuatro mayoritarias oficiales: suajili, lingala, kikongo y tshiluba.

Una naturaleza de escándalo
La RDC atesora el 47% de la selva tropical del continente africano, la segunda más grande del mundo después del Amazonas. Ríos, cascadas, praderas, bosques impenetrables y miles de animales conviven para formar un ecosistema único y digno de conocer.
Algunos ejemplos:
- El parque Garamba con sus rinocerontes blancos del Nilo, que son los últimos ejemplares que quedan.
- El lago Kivu, donde se puede nadar, pero también descubrir lugares interesantes de la costa norte, como las aguas termales de Mai-ya-Moto y las cataratas de Rutshuru. O visitar los pueblos construidos sobre el lago. El Monte Hoyo, sus cascadas y cuevas, y un bosque profundo y muy extenso donde habitan los bambutis, un pueblo pigmeo que vive de la caza y está muy apegado a sus tradiciones, lo que no les impide reservar a los viajeros una excelente bienvenida.

- La cordillera Rwenzori, que se eleva a más de 5.000 metros, ofrece impresionantes paisajes de glaciares rodeados de pequeños lagos, apodados “montañas lunares”.
- Y, por supuesto, el Parque Nacional de Virunga o el de Kahuzi-Biega, con su impresionante fauna: antílopes, jabalíes, búfalos, leones, hipopótamos y gorilas de montaña, sin olvidar las aves, y los paisajes sublimes. En el primero hay ocho volcanes, dos de los cuales aún están activos y se pueden escalar.

Su potencial humano excepcional
La RDC tiene una población de más de 80 millones de habitantes, de los cuales, el 46% es menor de quince años. La vitalidad que aporta la juventud se experimenta en todos los rincones del país. Y en la cultura callejera o la innovación en las artes o de la música que se siente a cada paso. Además, los congoleños son famosos por saber acoger a sus visitantes y compartir con ellos su vida y su forma de vivirla.
Los sapeurs
Un movimiento cultural urbano muy popular en muchas ciudades de la RDC, especialmente en Kinshasa. Se caracteriza por el buen vestir de alta costura, el lujo y las marcas de diseño. Una forma de vivir que contrasta con la sordidez de los barrios donde la mayoría de sus seguidores habitan. Es un espectáculo verlos pasear, aparecer en los bares o conciertos, o simplemente contemplarlos sentados ante alguna casa. Una experiencia que solo se puede conocer en la RDC y en la vecina República de Congo.

Kinshasa, la capital
Situada a orillas del río Congo, lo que le confiere una atmósfera especial y mucho encanto. Se pueden contemplar los jacintos de agua cuando se recorre el paseo de la Raquette. Subir al monte Ngalaliema, donde se encuentra el palacio presidencial y un gran parque desde el que contemplar la inmensidad de la ciudad. Y, sobre todo, explorar sus mercados que marcan el ritmo dinámico de esta urbe única.
Una cocina exquisita
Platos populares como el fufú (de mandioca o ñame), medesu (sopa de pescado) o mbika (salsa de hojas de mandioca) son muy sabrosos. Además, el país cuenta con una enorme variedad de peces. No hay nada mejor que terminar el día en un pequeño bar con un pescado a la brasa (poisson grillé) y una cerveza Primus bien fría.
Estos son solo algunos ejemplos de las infinitas experiencias que puedes vivir en la RDC, pero atrévete a viajar hasta ella y descubre mucho más.





Carmen del Moral Ruiz dice
He vivido y trabajado en el Congo hace muchos años y desearia volver para ver como ha evolucionado
Quisiera un diseño de viaje que contemplase las zonas urbanas modernas y algo de su espectacular naturaleza.No la selvatica ya la conozco muy bien
Rift Valley dice
Gracias Carmen. Nos pondremos en contacto contigo. Si prefieres hacerlo tú directamente, escríbenos a info@rift-valley.com.