Lago Bunyonyi / Toni Espadas.
Allá por el año 1907, un vigoroso subsecretario de Estado para las Colonias de Inglaterra, decide tomarse unas merecidas vacaciones por los territorios africanos de dominio británico.
El tal Churchill, que así se llama nuestro protagonista, va desde Malta hasta el Canal de Suez para dirigirse a Mombasa (Kenia). Asciende en tren a Nairobi (el denominado Tren Lunático) hacia los Grandes Lagos a través de Uganda.
El que sería en un futuro Primer Ministro y Premio Nobel de Literatura dejó por escrito en el libro “Mi viaje por África” sus peripecias. Pudo comprobar, además, que su “Perla de África” era todo un Edén por descubrir, más allá de los gorilas…
Más tarde, un empedernido bebedor de whisky, también Premio Nobel de Literatura llamado Ernest Hemingway, se dedicaba a cazar en la mismísima Uganda y fue víctima de un accidente de aviación sobrevolando el Parque Nacional de Murchison Falls.

Aquel fatídico 23 de enero de 1954 quedó grabado para la memoria para siempre. Para el orondo escritor, Uganda, también era algo más que gorilas. Desde el ahora famoso The Masindi Hotel, se hospedaba entre salidas para cazar y la confección de relatos.
Ambos. Tanto Churchil como Hemingway, tenían claro que Uganda es algo más que gorilas de montaña. Os ponemos cinco ejemplos menos clásicos para corroborarlo:
1. Las montañas de Rwenzori. Henry Morton Stanley, que les llamó Montañas de la Luna, se quedó maravillado de esta orografía coronada por nieve que es hogar de grandes expediciones alpinistas y de uno de los ejes de la exploración africana del siglo XIX.
2. Las fuentes del Nilo Blanco. Un lugar para soñar con la búsqueda de las famosas Fuentes del Nilo, para hacer alguno de los mejores ráftings del continente o para colaborar en alguno de los proyectos de nuestros amigos de la ONG Petits Detalls.
3. La aldea de pescadores de Kibiro. A orillas del lago Albert, esta aldea de pescadores es otra de nuestras favoritas. Un pueblito rodeado de aguas termales y salinas que permite a sus habitantes combinar el negocio de la pesca con la venta de sal.
4. Entebbe. Buen lugar para vivir, sí señor. A orillas del lago Victoria, esta tranquila ciudad no deja indiferente a nadie y, sobre todo, si la comparas con la capital Kampala. Punto de llegada y salida de los vuelos internacionales es una delicia de descanso y gastronomía.
5. Parque Nacional de Kidepo. De los menos conocidos del país, pero recomendable como punto adyacente a la visita de la etnia Karamajong. Jirafas, leones y búfalos sin el agobio del safari de otros parques nacionales de África.

Y sí, tenéis razón, un post donde no hemos hablado de gorilas de montaña. De su visita imprescindible, caminata en un bosque primario para avistar a estos increíbles primates o la experiencia animal única. Pero es que he prometido escribir sobre Uganda, más que gorilas de montaña.
Texto: Rafa Martín








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