Etnia ari

Asentada en los alrededores de las montañas de Jinka, esta etnia es ampliamente conocida en el Valle del Omo en Etiopía por las bellas pinturas con las que decoran sus hogares. Una espectacular combinación de murales pintados con tintes naturales, sobre los que se sostienen bellos tejados construidos con materia vegetal.

Un arte étnico, en el que las mujeres trazan con sus dedos, plumas y palos auténticas obras de arte que en su conjunto son denominadas bartsi. O lo que es lo mismo, “crear belleza” en lengua Ari. 

Una sociedad dividida en dos castas. Aquella que ostenta la tierra y vive de la agricultura, a quienes todos conocen como kantsa y aquella que dedica su vida a las labores de alfarería y herrería, conocida como mana. La primera es la encargada de mantener la principal fuente económica de este pueblo, que sacia su hambre gracias a los cultivos de café, maíz, tef, algodón y judías. Y la segunda, estandarte de la casta más baja, es la encargada de proveer de herramientas a los kantsa.

Expertos recolectores de miel y famosos comerciantes en el mercado de Key Afer. Un pueblo que a pesar de haberse adherido al cristianismo, sigue leyendo las entrañas de su ganado para dar respuesta al fallecimiento de sus seres queridos. Una cultura que pervive al abrigo de las montañas.

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