Etnia Batooro

Los Toro, más conocidos como Batooro (singular, Mutooro; adjetivo, Kitooro; lenguaje, Rutooro) son un grupo étnico bantú nativo del Reino de Tooro, una monarquía constitucional subnacional dentro de Uganda.  Los miembros Tooro, que son más de un millón de personas, se sienten muy orgullosos de su pertenencia a dicho grupo y tienen su localización en la zona de los actuales distritos de Kabarole, Kamwenge, Kyegegwa y Kyenjojo.

Su idioma se llama Rutooro y se parece mucho a Runyoro, hablado en el vecino reino de Bunyoro. La combinación se llama Runyoro / Rutooro. 

Los Batooro disfrutan de una rica cultura de tradición oral, costumbres tribales, artesanías indígenas, patriotismo y muy alta autoestima. Como a todos los africanos, a los niños Batooro se les enseña a respetar y valorar a sus mayores, también se les enseña a amar y a sentirse muy orgullosos de su tribu y de su país. El orgullo de ser un Mutooro se le inculca a cada niño desde su nacimiento. 

Los Batooro tienen un fuerte arraigo ético/cultural, como se manifiestan en ciertos comportamientos, maneras de hablar y conducta personal, que se consideran muy importantes. No cumplirlos significa no respetarse así mismo.  Un Mutooro debe ser digno en todo momento. De hecho, el nombre tribal, Batooro, se basa en la palabra «Omutooro» que significa «ceremonia». Traducido literalmente, Batooro significa «los ceremoniosos». Tienen como ideal la dignidad, el llevar mejor atuendo posible para recibir a los invitados y tradicionalmente no es digno caminar muy rápido. Un Mutooro debe sentarse a comer con tranquilidad a disfrutar de la comida y debe hacerlo lentamente. Todas estas costumbres entran en contradicción con la vida moderna, en la que debemos hacer cosas a la carrera en muchas ocasiones.

Eran muy curiosos los hábitos alimenticios de los Batooro, ya que la comida que elegían francamente limita, y más si tenemos en cuenta que en el reino bantú había la posibilidad de muy buenos y nutritivos alimentos. Por ejemplo, durante mucho tiempo, los Batooro no comían ni pájaros ni huevos, lo que hizo que en su dieta no entraran ni el pollo ni sus huevos.  Otro tipo de animales que no entraban en su dieta eran las “ranas”, que era el nombre despectivo que le daban a todos los animales que salían del agua, evidentemente se referían también al pescado.  Eso significa que un Tooro no se alimentaba de una deliciosa Tilapia del Nilo, aunque tuviesen dos grandes lagos repletos a su alrededor, ya que consideraban que comer ese tipo de alimento era algo de gente que estaba por debajo de ellos.

Tampoco comían ningún animal que tuviese dientes superiores, ya que mantenían que eso era como comerse un perro. Eso descartó de su dieta también el cerdo. Todos estos tabús alimentarios siempre debían ser cumplidos por las mujeres. En la actualidad, todas estas antiguas tradiciones se han ido rompiendo, aunque en algunas cocinas Batooro hay mujeres (las más viejas) que no permiten que se cocine pollo, pescado o cerdo.

Con el simple nacimiento de un niño Batooro, se convertía inmediatamente en miembro de la tribu, y exceptuando la ceremonia de denominación que se hacía al poco tiempo de nacer, no hay otros ritos como si existen en otras tribus de Uganda. Es muy curioso de que manera se elegía el nombre de los niños, y es que los niños Batooro tienen su propio apellido y eso es porque los nombres Kitooro deben tener algún significado, deben dar datos de las condiciones o las circunstancias prevalecientes que rodean el nacimiento del niño que se nombra. 

Por ejemplo, un nombre puede dar detalles de un evento significativo que estuviera sucediendo en el momento del nacimiento. Hay nombres estándar para gemelos y los niños que siguen a esos gemelos. Los nombres son elegidos por los ancianos de la familia que se sientan alrededor de una buena comida y de una buena cerveza local. Esto ocurre cuando el bebé tiene cuatro días, en el caso de los hombres; y a los tres días, en el caso de las mujeres. Con la llegada del Islam y el Cristianismo, a finales del siglo XIX, comenzó la tradición de darle al niño un nombre religioso además del nombre tradicional. Si bien el nombre tribal siempre está en el idioma tribal, el nombre religioso puede ser un nombre árabe para los musulmanes, un nombre en inglés o francés para los cristianos. Los nombres de la Biblia son muy populares entre los cristianos. Dado que las circunstancias y los eventos cambian constantemente y no son los mismos para todos los niños, sería erróneo dar un nombre de «familia» general a todos los niños nacidos en una familia.

Las relaciones de sangre, quedarán reflejadas gracias al sistema de clanes, que será el sistema que establece el linaje. Esto es muy importante y se toma muy en serio para evitar la endogamia. Es un tabú para un Mutooro casarse con alguien de su clan o del clan de su madre. Este tabú se aplica incluso a primos lejanos. Tradicionalmente, se ha otorgado una excepción a este tabú a la familia real, que, en un esfuerzo por mantener sus verdaderas líneas de sangre azul, se sabe que rompen con la tradición y se casan dentro de sus propios clanes o los de sus madres. Cada niño Mutooro nacido toma el clan de su padre. 

El Empaako es un sistema de nombres practicado por los Batooro, Banyoro, Batuku, Batagwenda y Banyabindi, por el cual los niños reciben uno de los doce nombres compartidos en las comunidades, además de sus nombres y apellidos. Dirigirse a una persona por su nombre de Empaako es una afirmación positiva de los lazos sociales. Puede usarse también como un saludo o una declaración de afecto, respeto, honor, alabanza o amor. 

El uso de Empaako puede calmar la tensión o la ira y envía un fuerte mensaje sobre identidad social y unidad, paz y reconciliación. Empaako se entrega en una ceremonia de nombramiento realizada en el hogar y presidida por el jefe del clan. Las tías paternas reciben al bebé y examinan sus características. Cualquier parecido con parientes existentes forma la base de la elección del nombre. El jefe del clan luego declara el nombre al niño. Sigue una comida compartida de mijo y carne de res ahumada, se presentan regalos al bebé y se planta un árbol en su honor. La transmisión de Empaako a través de los rituales de denominación se ha reducido drásticamente debido a una disminución general en la apreciación de la cultura tradicional y la disminución del uso del idioma asociado con el elemento. Los nombres de “Empaako” son: Abbooki, Abwooli, Acaali, Adyeeri, Akiiki, Amooti, ​​Apuuli, Araali, Ateenyi, Atwooki. Hay un duodécimo, Okaali, reservado solo para el Omukama (rey). Okaali es muy especial, ya que no es para el uso diario para saludar al Omukama. Se usa en ocasiones cuando la tradición eleva al Omukama al rango de nuestros dioses. Cuando «adoramos» a nuestro rey, nos dirigimos a él como Okaali. El Omukama es el único Mutooro con dos nombres de Empaako. Al convertirse en el Omukama, no importa cuál sea su Empaako antes, toma el Empaako Amooti. Este es el que usamos para saludarlo todos los días. En ceremonias y rituales tradicionales especiales, lo saludamos como Okaali.

Contrariamente a la norma de que los nombres de Kitooro tienen un significado, los nombres de Empaako no significan nada en la lengua Rutooro; esto es debido a que realmente no son nombres de Kitooro en origen. Fueron traídos por los Luo que invadieron Bunyoro desde el norte. Han sido asimilados al lenguaje y etiquetados con significados especiales; por ejemplo, Akiiki lleva la etiqueta «Rukiikura mahaanga» (salvador de las naciones); Abwooli es el gato; Ateenyi es la serpiente legendaria del río Muziizi, etc. El Empaako se usa para respetar, alabar y amar. Los niños nunca llaman a sus padres por su nombre real; usan el Empaako. Llamar a los padres por sus nombres «reales» se considera una falta de respeto, incluso una mala educación.

Cuando los Batooro se saludan, usan el Empaako, p. «¿Oraire ota, Amooti?» (¿Buenos días, Amooti?) Amooti es el Empaako en este ejemplo. 

Habiendo establecido el Empaako del otro, proceden a intercambiar saludos. Nuestros parientes, amigos cercanos y (a veces) miembros importantes de la comunidad, esperan que conozcamos su Empaako. ¡Es de mala educación no saberlo! Algunas veces uno trata de preguntar a otras personas mientras el pariente, amigo, persona importante, etc. no escucha, por lo que puede saludarlos sin tener que pedirles su Empaako. Los adultos pueden aplicar genéricamente el Empaako Apuuli a niños varones jóvenes cuyo Empaako no conocen. El Empaako Abwooli puede aplicarse igualmente a niñas pequeñas.

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