Etnia hutu

Los hutus son un pueblo de origen bantú que actualmente representa al 85% de la población de Ruanda. Procedente de la región de los Grandes Lagos, esta etnia cuyo modo de vida siempre estuvo basado en la agricultura, llegó hasta el territorio ruandés durante el siglo I.

Gracias a sus conocimientos agrícolas y a su gran población, no les costó esfuerzo imponerse a la única etnia que habitaba en aquellos lares: los batwa. Durante más de 500 años, los hutus dominaron lo que hoy conocemos como Ruanda, hasta que la etnia nilótica tutsi irrumpió en sus vidas. Un pueblo de pastores procedente de Etiopía que a pesar de su inferioridad numérica consiguió someter a los hutus.

Desde el siglo XV hasta 1961, los hutus vivieron como siervos y vasallos de los diferentes reinados tutsis. Una desequilibrada convivencia que llevó a ambas etnias a entremezclarse durante medio siglo, hasta que ambos pueblos asumieron una misma cultura y una misma lengua: el kiñaruanda.

Como hutus, formaban la parte baja de un sistema feudal ganadero en el que solo era posible escalar en el estatus social si conseguían almacenar suficiente riqueza. Si lo hacían, podían dejar de ser hutus para ser tutsis. Sin embargo, estos eran casos sumamente excepcionales y con la llegada de los colonos alemanes y belgas la brecha se recrudeció.

Movidas por el interés económico y las ansias de poder, las administraciones coloniales decidieron apoyar al reino de los tutsis para gestionar el país. Llegando a institucionalizar la identidad de ambas etnias, expidiendo incluso un carné étnico en el que se especificaba quién era hutu y quién era tutsi. Decisión que llevó a los hutus a sentirse aún más relegados económica y socialmente hasta la caída de la colonia en 1961.

Tras la declaración de independencia de Ruanda, el país decidió democráticamente abandonar el orden monárquico del reino tutsi para establecer una república gobernada por la casta mayoritaria: los hutus. Durante más de 30 años, las tensiones entre ambas partes provocaron un odio social que dio lugar a multiples episodios de violencia, desencadenando en 1990 la Guerra Civil Ruandesa. Conflicto que duró hasta abril de 1994, cuando el presidente hutu, Juvénal Habyarimana, fue asesinado.

Un magnicidio que detonó el terrible Genocidio de Ruanda, en el que los hutus asesinaron al 70% de la etnia tutsi. Uno de los episodios más violentos de la historia humana que hoy ambos tratan de olvidar, abriendo las puertas y el corazón de Ruanda al mundo entero.

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