Etnia tutsi

Son el segundo pueblo más grande de Ruanda, representando al 14% de la población total del país. Una etnia de origen nilótico que emprendió en el siglo XV un largo viaje desde Etiopía hasta los verdes bosques de la África Ecuatorial. Una migración que les llevó hasta el territorio al que hoy llamamos Ruanda. El lugar en el que establecieron su reino: el Reino de Banyarwanda.

A su llegada, se encontraron con los Batwas y los hutus, dos etnias que no tardarían en sucumbir a su reinado. A diferencia de los batwas, cazadores-recolectores, y los hutus, agricultores, los tutsis eran experimentados pastores. Poseían una ganadería que les aportaba riqueza y les obligaba a moverse en busca de nuevos pastos. La excusa perfecta para expandir un reino constituido por jefaturas territoriales. 

A sus reyes se les conocía como Mwamis y a las madres de estos, Nyiramanyo o Madres del Buen Consejo. Progenitoras que estaban muy involucradas en administración y las decisiones políticas de la corte. Por otra parte, aunque parezca extraño, el consejo asesor de sus reyes estaba formado por hutus y se les conocía como los Abiiru. A pesar de ser el vasallaje del reino, los tutsis admiraban los conocimientos sanadores y agrícolas de los hutus, convirtiéndoles en unos cotizados asesores de la corte.

Tutsis y hutus convivieron durante siglos, unificaron sus culturas, pasaron a hablar una misma lengua, el kiñaruanda, y finalmente se transformaron en dos castas de una misma sociedad. Los tutsis, la clase alta y los hutus, la clase baja.

Una relación desigual que con el paso del tiempo se fue deteriorando más y más. En 1860 el rey Kigali IV incrementó la centralización del poder y redistribuyó la propiedad de la tierra. Las familias hutus perdieron por completo sus posesiones y se generó un sistema abusivo en el que los hutus se vieron obligados a firmar un acuerdo llamado ubujaik. Un “contrato“ injusto, con el que durante generaciones se verían forzados a trabajar para el feudo tutsi a cambio de poder cultivar sus tierras. Es decir, trabajar para el que te ha expropiado, a cambio de sobrevivir.

A finales del siglo XIX, alemanes y belgas establecen en Ruanda un sistema colonial que apoya a la minoría tutsi para dominar el país. Se pusieron del lado de la etnia reinante por puros intereses económicos, fortaleciendo aún más al tutsi frente al hutu. Incluso crearon un carné etnográfico en el que se especificaba quienes eran hutus y quienes eran tutsis. Decisión que llevó a los hutus a sentirse aún más relegados económica y socialmente, hasta la caída de la colonia en 1961.

Tras la declaración de independencia, Ruanda abandonó la monarquía tutsi y estableció una república gobernada por hutus. Durante los años 70, el odio se exacerbó provocando olas de violencia que se saldaron con cientos de miles de muertes en Ruanda y Burundi, hasta que en 1990 estalló la Guerra Civil Ruandesa. Conflicto que llegó a su fin en abril de 1994, cuando el presidente hutu, Juvénal Habyarimana, fue asesinado. El magnicidio que desembocó en el terrible Genocidio de Ruanda, en el que los hutus asesinaron al 70% de la etnia tutsi. Uno de los episodios más dramáticos de la historia reciente del continente africano.      

Contacto

Rellena el siguiente formulario y te responderemos a la mayor brevedad posible.

    Abrir chat
    1
    Hola, ¿necesitas ayuda?
    Hola soy Tomás de Rift Valley Expeditions
    ¿En qué puedo ayudarte?