Gabón, un pequeño paraíso para los elefantes de bosque

  • El país de África Central acoge alrededor del 60% de estos paquidermo gracias a sus vastas selvas y las leyes que los protegen

Chema Caballero

El elefante africano figura en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie en peligro de extinción en África Central. Los datos de los últimos años muestran una disminución clara y constante. La matanza ilegal de paquidermos para el comercio de marfil es la principal amenaza que pesa sobre ellos.

En Gabón quedan alrededor del 60% de los elefantes del bosque (Loxodonta cyclotis) y es un país que ha optado por su protección. Una medida muy apreciada por los ecologistas, pero que no satisface a todos los gaboneses. Son muchos los que los ven como una amenaza para sus cosechas.

El ingeniero ecológico

Este es el título que se le ha otorgado al elefante del bosque. Y ello, a pesar de que queda mucho por descubrir sobre el rol que este animal desempeña en el ecosistema en el que se mueve debido a que reside en un hábitat denso y de difícil acceso, lo que hace que sus observaciones no sean fáciles.

Es de tamaño menor que el elefante de la sabana (Loxodonta africana) y vive en pequeñas unidades familiares, generalmente compuestas por una o dos hembras acompañadas de sus crías. Ha adaptado su dieta al ambiente de selva en la que habita, con un alto consumo de frutas.

Se mueve a lo largo de caminos marcados por generaciones sucesivas y contribuye a la dispersión de las semillas de muchas especies de árboles. Su existencia es fundamental para mantener el dosel arbóreo o forestal de las selvas. Un factor ecológico importante, ya que limita la cantidad de luz que alcanzan los hábitats que se encuentran bajo él, y condiciona el reparto del agua de precipitaciones hacia el suelo. También pueden crear y mantener claros del bosque llamados bahías. Por eso, este paquidermo es esencial para el equilibrio de los bosques de la cuenca del río Congo y para que estos puedan mantener su función de sumideros de carbono.

La excepción de Gabón

Debido a las vastas extensiones de bosque continuo, más del 88% de su territorio, sin grandes barreras físicas y los niveles, relativamente, bajos de caza furtiva, en comparación con los países vecinos, Gabón acoge a una población de más de 50.000 elefantes del bosque, más de la mitad de los individuos registrados de esta especie. Estos animales se encuentran tanto dentro como fuera de las áreas protegidas. Por eso, es el mejor lugar del mundo para observarlos.

En este país centroafricano, los elefantes gozan de una protección especial. El artículo 92 del Código Forestal (1981) prohíbe la caza, la retención, el transporte y la comercialización de restos, trofeos o productos de especies totalmente protegidas, incluido el elefante, y los castiga con penas de prisión de tres a seis meses y una multa máxima de 10 millones de francos CFA (15.250 euros). La protección de los proboscidios se incrementó a partir de 2002 con la creación de trece parques nacionales en los que viven libremente a pesar de las quejas de los poblados vecinos. Además, cuentan con el apoyo logístico de batallones del Ejército y la gendarmería. Estas políticas no han detenido del todo la caza ilegal. El tráfico internacional de marfil y la demanda de carne en los mercados locales sigue siendo un negocio muy lucrativo. Pero a pesar de ello, se ha conseguido que aumente su número en el país.

elefante Gabón

Un problema social

¿Y si hubiera demasiados elefantes? Se preguntan muchas personas en Gabón. La protección de estos animales y la prohibición de abatirlos, salvo en los dos supuestos contemplados por la ley: matanza administrativa y, en casos excepcionales, legítima defensa, ha creado un problema entre los seres humanos y los paquidermos. 

Kessany es presidenta de una asociación de mujeres cerca de Mayoumba, una ciudad en la costa sur de Gabón conocida por sus largas playas arenosas donde anidan las tortugas Baulas y pasean los elefantes. Comenta que hace años: “Todas contribuimos con dinero y comenzamos un proyecto de huertos para ayudar en las economías familiares”. Plantaron principalmente mandioca y plátano macho. Dos productos muy solicitados en el mercado. Base de la alimentación de la zona. Pronto se dieron cuenta de que contaban con un gran enemigo con el que les es imposible luchar. Apenas empezaban a despuntar los frutos, los paquidermos invadían las granjas y comían todo lo que encontraban a su paso.

Akaka Loango Gabón

Estos animales, a pesar de ser pequeños, son muy voraces. Uno solo de ellos puede destrozar toda una plantación en cuestión de minutos. Y cuando van en grupo, dejan a pueblos enteros sin sus cultivos.

“Hemos intentado de todo para disuadir a los elefantes. Como pasar el día haciendo sonar cacerolas para asustarlos. Incluso hemos llegado a echarles pimienta en los ojos. Nada funciona. Parece que saben que están protegidos y que no podemos tocarlos. Son unos arrogantes”, afirma Kessany.

En 2022, esta presión llevó al expresidente Ali Bongo a proponer un plan consistente en la instalación de vallas eléctricas en las zonas donde los ataques de los elefantes son más frecuentes. Además, planteó la posibilidad de sustituir la explotación primaria de los recursos de estas zonas por el turismo de vida salvaje, presentado como fuente de empleo.

Las vallas eléctricas no llegan a todos. Algunas han sido instaladas, pero no en los terrenos de la cooperativa que preside Kessany. Ella y sus compañeras se plantean dejar sus sueños porque se ven superadas por los elefantes.

Mientras, estos, ajenos a la polémica que generan, siguen marchando por las selvas, huyendo de los cazadores furtivos, destrozando huertos siempre que se les pongan en camino,  reproduciéndose y cumpliendo con su importante función ecológica.

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