Durante años, Zanzíbar ha sido la playa más buscado por los viajeros que visitan África. Sus imágenes de arena blanca y mareas de color turquesa aparecen por todas partes y copan las redes sociales. Pero reducir el litoral africano a un solo destino no es justo. En este continente caben muchas más opciones como playas desérticas o selváticas, para surfistas y buceadores, para familias, parejas o exploradores. Existe un África costera menos conocida, igual de magnética y, en muchos casos sorprendentemente diversa. En estas líneas te invitamos a descubrirla.
Kenia: Diani y el encanto swahili
Tres kilómetros de arena fina y palmeras agitadas por el viento se despliegan en Diani Beach, a una hora al sur de Mombasa. Un enclave de clima suave, aguas cálidas y un ritmo pausado, donde el rumor del océano Índico se mezcla con el balanceo de los dhows tradicionales que cortan el horizonte. La reserva coralina que bordea buena parte de la costa convierte a Diani en un lugar ideal para snorkel y kitesurf. Actividades que se pueden realizar escoltados, ocasionalmente, por tortugas y delfines.
Más al norte, en Watamu y Malindi, la presencia de parques marinos protegidos permite a los buceadores contemplar jardines de coral bien conservados. Lamu, por su parte, añade un ingrediente cultural a todo lo anterior: estrechas calles de piedra coralina, mezquitas centenarias y un ambiente swahili que convierte la visita en una experiencia que va más allá de la playa.
Madagascar: arena blanca entre selva y coral
En esta gran isla, la playa no es solo la frontera con el mar, es, también, transición hacia una biodiversidad que no se encuentra en otro lugar del planeta. En la costa norte, Nosy Be es el punto de partida hacia pequeñas islas con arrecifes increíbles. Mantarrayas, tortugas y tiburones ballena acompañan a los buceadores.
Un banco de arena tan blanco que parece irreal, uniendo dos islotes rodeados de un agua azul transparente, sorprende a los viajeros que se acercan hasta Nosy Iranja. En la costa oriental, la isla de Sainte-Marie ofrece un ambiente más relajado. Playas protegidas por cocoteros y un espectáculo natural difícil de ver en el Índico: el paso de ballenas jorobadas, que se concentran ahí para reproducirse entre julio y septiembre.

Seychelles y Mauricio: belleza de Instagram
Si lo que se busca es la estética perfecta, el océano Índico esconde dos lugares imposibles de ignorar.
En Seychelles, las playas combinan roca granítica que no se encuentra en ninguna otra parte del mundo con aguas turquesas formadas por lagunas poco profundas. Anse Source d’Argent, en la isla de La Digue, es tal vez la imagen más reproducida en redes sociales: enormes rocas rosa-gris que parecen esculturas naturales, rodeadas de aguas tranquilas. Anse Lazio, en Praslin, ofrece un perfil más clásico: costa profunda, vegetación tropical y un mar que invita a largas jornadas de baño y dolce far niente.
Mauricio, rodeada casi por completo por un arrecife, alberga lagunas tranquilas que permiten nadar sin oleaje. Le Morne, en el suroeste, une playa y montaña en una composición muy fotogénica: a un lado la arena, al otro un promontorio declarado Patrimonio de la Humanidad, donde los esclavos de la isla se refugiaron y resistieron durante décadas.
Atlántico occidental: surf, cultura y ritmo
Las playas del océano Atlántico tienen otro carácter. El agua es más fría y el oleaje muestra más brío, pero el paisaje y la cultura dan un toque muy especial a esta experiencia.
En Ghana, Busua Beach acoge a surfistas y mochileros. Las escuelas de surf conviven con puestos de donde comer pescado frito y escuchar música highlife. Más al sur se halla Cape Three Points donde el Atlántico se vuelve más salvaje y la selva se aproxima al mar.
En Senegal, Cap Skirring, en la región de Casamance, sorprende por sus muchas variedades de verdes, algo que cuesta asociar a África occidental. Una larguísima playa donde pasear esquivando las vacas que se tumban junto al mar. En la capital, Dakar, el surf es parte de la identidad urbana. A Almadies y Yoff acuden los dakarois a hacer deporte, pasear o degustar marisco y pescado en los muchos chiringuitos que se encuentran allí.

En Sierra Leona las mejores opciones están en la península de Freetown. Sobre todas ellas destaca River No. 2 Beach, considerada por algunos la playa más hermosa de África occidental. Destaca por su arena blanca, aguas turquesas y un entorno tranquilo entre palmeras y manglares. Aquí el río No. 2 se encuentra con el océano, creando una combinación única de paisajes y zonas de nado muy agradables. Un poco más al sur se halla Tokeh Beach, más amplia y menos concurrida, conocida por su ambiente relajado, aguas calmadas y palmeras que dan sombra natural. Finalmente, Bureh Beach es famosa por sus olas y su ambiente surfista.
Sudáfrica: belleza fría y olas legendarias
En Sudáfrica, la playa se integra con el paisaje de un modo muy particular. En Ciudad del Cabo, Camps Bay ofrece un espectáculo doble: el mar azul intenso y, detrás, la cordillera de los Doce Apóstoles. Aunque el agua es fría, la postal es ideal.
Los amantes del surf, tienen su lugar en Jeffrey’s Bay, conocido como J-Bay. Sus olas figuran entre las mejores del mundo para practicar este deporte. En Muizenberg, con sus casetas de colores, los menos atrevidos y los principiantes también pueden disfrutar del surf y de un ambiente más familiar.

Cabo Verde y Namibia: cuando el desierto se mezcla con el mar
En pleno Atlántico, el archipiélago de Cabo Verde mezcla clima seco, viento constante y playas inmensas. En las islas de Sal y Boa Vista, el turista encuentra dunas claras, oleaje perfecto para kitesurf y windsurf, y una atmósfera agradable y relajada acompañada de la musicalidad y el carácter tranquilo propio de estas tierras.
La Skeleton Coast de Namibia la playa es sinónimo de paisaje extremo: dunas gigantes que se hunden en el océano y barcos encallados conviven con colonias de lobos marinos. La belleza hipnótica del lugar lo hace un rincón único para contemplar la grandeza de la naturaleza. También es un enclave ideal para fotografiar.

Santo Tomé y Príncipe: un secreto muy bien guardado
Este pequeño país africano, cubierto de selva y rodeado de mar azul, tiene playas que parecen vírgenes. En la isla de Príncipe, Praia Banana es una bahía silenciosa y verde lejos de las multitudes y la urbanización.
En Praia Jalé, en Santo Tomé, las tortugas marinas desovan ofreciendo un espectáculo muy sensorial. La soledad, la selva y la inmensidad del mar se mezclan creando un entorno muy especial.

Un continente, muchos mares
En África no existe una única experiencia de playa, sino un abanico que cambia según la geografía, el clima y la cultura. Desde arrecifes tropicales hasta acantilados fríos, desde playas urbanas hasta reservas naturales, desde destinos deportivos hasta refugios de naturaleza intacta. Se comprende que los que no conocen el continente lo reduzcan a Zanzíbar, pero eso no es justo, muestra una postal muy pobre de la grandeza de África.
¿Cuál es la mejor playa de África? ¿Cuál elegir entre tantas opciones? Eso dependerá del deseo de viajero y de lo que busque: ¿descanso?, ¿naturaleza?, ¿cultura?, ¿aventura? ¿un poco de todo? Hay una costa distinta para cada respuesta. Y si, además, ya se está cansado de lo evidente, explorar estas playas puede ser una de la experiencias más inspiradoras que ofrece África.
Texto: Chema Caballero




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