Su plateada melena recogida en una cola parece omnipresente. No se ve, pero se intuye. Por aquí debe andar la primatóloga viva más famosa del mundo: Jane Goodall. O no. Pero seguro que, al menos, flota en el ambiente algo tan poderoso como imperceptible: su legado.

A orillas del lago Tanganika, en Tanzania y junto a la frontera con Burundi, sobresale, como una ínsula conservacionista, el Parque Nacional de Gombe. 52 kilómetros cuadrados que son mundialmente famosos por el trabajo pionero de la Doctora Jane Goodall, una primatóloga que pasó buena parte de su vida en este bosque estudiando todo sobre los chimpancés y otros primates en peligro de extinción.
Allá por la década de los 60 fundó un centro de investigación que todavía sigue acogiendo a especialistas de todo el mundo. Científicos continúan observando y estudiando a la famosa comunidad de chimpancés de Kasakela. Catalogado como reserva de caza en 1943, el Parque Nacional de Gombe no se convirtió en tal hasta el inicio de las investigaciones de la británica en 1968.

Su único acceso es navegando buena parte del mítico lago Tanganika. Al atracar en la costa, se da de bruces con una playa arenosa y ésta a empinadas laderas, puerta de entrada de frondosas montañas.
Unas austeras instalaciones dan la bienvenida al viajero para que pueda explorar las praderas onduladas habitadas, entre otros, por monos verdes, monos de cola roja o colobos rojos. Babuinos, monos azules y chimpancés, completan la comunidad de primates.

Gombe, paraíso del safari a pie, también constituye el hogar de hipopótamos, cerdos salvajes o leopardos. No solo. Hay más de 250 tipos diferentes de mariposas y unos 200 de aves.
Todo ello mecido por las aguas del lago Tanganika. Esencia de la historia de la exploración africana encabezada por Richard Burton y John Speke y, sobre todo, el más largo y profundo de África. Una amplitud de 70 kilómetros y una profundidad máxima de casi un kilómetro y medio, lo corroboran.
Vale la pena completar un safari por Tanzania con una visita a Gombe. En especial en la temporada seca (de mayo a octubre), que es cuando los chimpancés tienden a dirigirse cerca de la orilla del lago y el trekking resulta más que recomendable.
Y, con un poco de suerte, observar entre la maleza a una entregada anciana que, de rodillas, juguetea con una cría de chimpancé. Cierto, no será nada fácil reencontrarse con la buena de Jane Goodall en persona, pero sí con su fabuloso legado.
TEXTO: Rafa Martín
FOTOS: Toni Espadas




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