Rodeada por las arenas del desierto del Sahara, esta ciudad de Argelia fortificada de más de 100.000 habitantes conocida por ser el epicentro argelino de la producción y el comercio de dátiles, se ha desarrollado junto al famoso Valle del M´zab.
Un oasis habitado por los beréberes m´zabíes, seguidores de la religión islámica ibadí y hablantes de la antigua lengua Tamazight. Los mismos que creen en la leyenda de Daïa, la diosa que habitó en la cueva alrededor de la cual se desarrolló la ciudad que hoy visitamos.
Un viaje en el tiempo que nos dará la oportunidad de ser testigos de los sistemas tradicionales de regadío, con los que todavía hoy prosperan los cultivos de palmeras y huertos extensivos. Dátiles, frutos y hortalizas que son vendidos en un mercado local rodeado de casas blancas, rojas y azules, junto a una gran mezquita que sobresale en belleza y altura por encima del resto de construcciones.
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