Yamusukro, Costa de Marfil

Es la capital de Costa de Marfil desde 1983. Una capital frustrada, se puede decir. Se encuentra a 250 kilómetros de Abiyán. Se llega a ella por una autovía. Félix Houphuët-Boigny, primer presidente del país tras la independencia en 1960, quiso transformar su aldea natal en una gran ciudad. Para ello, emprendió una serie de proyectos colosales. Sin embargo, tras su muerte, las instituciones políticas nunca se asentaron realmente allí (siguen en Abiyán).

Hoy en día, Yamusukro se asemeja a una ciudad fantasma, con sus anchísimas calles principales prácticamente vacías, que ha perdido su encuentro con la historia. Sin embargo, sus colosales edificios bien merecen una visita: el Palacio presidencial y su lago de caimanes (donde se dice que Houphuët-Boigny arrojaba a sus enemigos), la Fundación Houphuët-Boigny (donde, a veces, se reúne el Senado del país), el Hotel Président y su club de golf. Pero, sobre todo, hay que acercarse a la Basílica de Nuestra Señora de la Paz, la basílica católica más grande del mundo, una copia de la de San Pedro en el Vaticano. Vale la pena recorrer su interior, apreciar sus vidrieras y subir a la cúpula, desde donde se divisan unas vistas espectaculares de la ciudad.


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