Bahar Dar, Etiopía

Establecida al norte de Etiopía, la capital de la región de Amhara representa la puerta de acceso a las joyas que se esconden en el interior del Lago Tana. Un cuerpo de agua de más de 80 kilómetros de longitud en el que se encuentran las fuentes del Nilo Azul. Las mismas a las que el jesuita Pedro Páez llegó en 1618, para erigirse como el primer europeo que vio con sus propios ojos el origen del río más famoso del continente africano.

Una de las ciudades más importantes del país, desde la que partiremos en busca del Palacio del Emperador Haile Selassie, los monasterios de Ura Khidane Mihret y Azwa Maryam, recorreremos la Península de Zege, subiremos hasta la Colina de Bezawit y disfrutaremos de un gran plato de injera.

Un viaje a la misma tierra en la que Pedro Páez hizo historia, no solo como explorador sino también como misionero. Porque no existe mejor combustible para adentrarse en lo desconocido que la energía de un sueño.

 

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