Situada en el extremo norte de la desembocadura del Bu Regreb y unida a Rabat por un puente, fue una antigua colonia romana que conoció su mayor esplendor a partir del siglo X. El estar en el centro de la ruta que une Fez con Marrakech y contar con un gran puerto, hicieron de ella un importante núcleo comercial. También su Gran Mezquita y una relevante madrasa de estudios islámicos la convirtieron en uno de los focos religiosos más importantes de Marruecos. Pero toda su gloria se derrumbó cuando fue destruida por el terremoto de Lisboa.
Ahora es una ciudad muy conservadora, lo que contrasta con Rabat. Pero eso tiene un atractivo especial porque ofrece una experiencia distinta del Marruecos más moderno.