Las montañas de la luna – Rwenzori

Con 5109 metros de altitud, de entre todas las montañas de Uganda, la Stanley es la más alta del país. El techo de la cordillera de las Rwenzori, también conocidas como las Montañas de la Luna, alberga uno de los tres últimos glaciares del continente africano: el Glaciar de Margherita. Una lengua de hielo que lucha por no derretirse a pesar de las inclemencias del cambio climático. La fuente más elevada de las aguas del Nilo, que ve a sus hielos perpetuos derretirse año tras año augurando un agónico final, que dejará desnudas para siempre las rocas de una montaña mágica.

montañas Rwenzori

Desde Rift Valley Expeditions, tuvimos la suerte de formar parte de una increíble expedición organizada por el Departamento de Turismo de Uganda y el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas. Una aventura liderada por un ser humano de renombre, cuya meta fue dar a conocer al mundo el frágil equilibrio en el que se encuentra el glaciar, la biodiversidad que habita en los bosques de sus montañas y la importancia de unas aguas que alimentan el corazón de África hasta fundirse con el mar Mediterráneo. Ese líder fue el rey Rukidi IV, monarca de uno de los reinos más importantes de Uganda: el reino de Tooro.

expedición Rwenzori

Conocido internacionalmente por haber sido la persona más joven del mundo en recibir el título de rey, Rukidi IV emprendió una ascensión de 8 días hasta el punto más alto de la cordillera de las Rwenzori. Un ecosistema salvaje de incalculable valor, cubierto por un manto de niebla bajo el que se esconden chimpancés, bushbucks, leopardos y lobelias gigantes de hasta 3 metros de altura. Una joya natural que nos dejó prendados con la belleza de cada uno de sus rincones, riachuelos, bosques, pedregales y nevados. Una aventura para aquellos que les gusta estar en forma y que desean desconectar del mundo moderno, del bullicio de las ciudades y del ritmo frenético de nuestras sociedades.

subir Rwenzori
fauna Rwenzori

Un reto deportivo pero sobre todo una experiencia salvaje. Resulta desconcertante encontrarse en el corazón de África mientras los copos de nieve impactan en nuestro rostro. Observando las cumbres desde las ventanas de los refugios mientras a nuestra espalda, un humilde rey disfruta en silencio de un té con el que trata de recuperar el calor perdido durante la ascensión. Siempre con la mirada puesta en la cima, en ese glaciar que tanto le ha dado a su pueblo y que se desaparecerá para siempre a menos que entre todos podamos reconducir su dramático destino.

deshielo Rwenzori
Rwenzori glaciar

Fueron un total de 10 jornadas de montañismo exigente. Días de barro hasta las rodillas, bajo el azote de lluvias incesantes, portando petates de más de 20 kilos sobre nuestras espaldas, deslizando nuestras suelas sobre musgos, placas de hielo y también nieve. Porque cuando uno trata de coronar las Montañas de la Luna experimenta un viaje a lo desconocido, donde el naranja del sol africano desaparece para dar paso al cielo azul tizón que anuncia la llegada de las ventiscas. La señal de que ha llegado la hora de ponerse el arnés, los crampones y los piolets para afrontar la última etapa y poder gritar: ¡Cumbre!

Podríamos hablar de muchas anécdotas, de muchas emociones, preocupaciones, ilusiones y desilusiones. Pero sobre todo de compañerismo y de trabajo en equipo, los dos ingredientes clave para vivir una gran experiencia en la montaña. Para cumplir un sueño y para poder contarlo. Porque no todos los días le llaman a uno para perderse en la naturaleza durante 10 días junto a un rey, que decidió dejar de lado la corona por un instante para ser uno más en la montaña.

«And this is how a giant has let me reach his life source, 
to show all our people where upon our lives depend. 
A treasure that we must all protect. Before its lost forever.”

King Rukidi IV from Tooro Kingdom

Autor: Aner Etxebarria

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. Un momento clave de mi interés en el continente africano fue cuando vi la película norteamericana “Mountains of the Moon”, sobre la búsqueda de la fuente del Nilo por Burton y Speke. Desde ese entonces comencé a soñar con visitarlo. Me tarde 25 años. Gracias Rift Valley por darme la oportunidad.

Dejar un comentario

Contacto

Rellena el siguiente formulario y te responderemos a la mayor brevedad posible.

    Abrir chat
    1
    Hola, ¿necesitas ayuda?
    Hola soy Tomás de Rift Valley Expeditions
    ¿En qué puedo ayudarte?