La presentación de ‘El bebedor de cerveza’ llena la sede de Rift Valley Madrid

Mordaz. Expresivo. Didáctico. Chema Caballero se puso a hablar de África, “su” África, con la variopinta representación cervecera del continente como escusa y bajo el parapeto de su nuevo libro: “El bebedor de cerveza”.

Sus amigos, incondicionales y, sobre todo, esa amalgama “africanista” que palpita en Madrid llenaron la sede Rift Valley de la calle Limón el pasado 17 de junio.

Todos querían saber algo más de esa obra intimista, personal e inclasificable del periodista, asesor de ONG, escritor y colaborador de Rift Valley. Pero Chema fue mucho Chema y ante la batería de preguntas se parapetaba en aquello tan socorrido de “para saberlo tienes que leer el libro”.

Eso sí, puso en antecedentes al respetable, al explicar el porqué escribió ´El bebedor de cerveza (más de 30 años recorriendo caminos de África)´ :  “Cada vez estoy más convencido de que mi concepción aconteció sin concurso de varón. El señor que consta en mis documentos oficiales como mi padre, el que me dio el apellido y me impuso el nombre de su padre (que también era, casualmente, el del padre de mi madre), no tuvo nada que ver con mi nacimiento. Y es que el mismo día de mi concepción era asesinado, en la hoy República Democrática del Congo, con el beneplácito de la CIA y de los servicios secretos belgas, Patrice Lumumba, elegido, pocos meses antes, en las elecciones que llevaron a la independencia del Congo belga, primer ministro del país. Y no sé cómo, pero los genes de Lumumba viajaron hasta La Serena extremeña y de aquel periplo nací yo. “

Chema Caballero firma libro

Un libro con infinidad de referencias literarias africanas y marcado (cómo no) por su llegada a Sierra Leona en el año 92 para trabajar con los niños soldado.

La editorial Las Malas Compañías vendió durante el acto un sinfín de ejemplares que, pacientemente, fueron firmados por un abrumado autor, más cómodo oteando el horizonte en un maquis de Nikki (Benín) que recibiendo palmaditas en la espalda por su trabajo literario.

Poco desveló de las que se presumen fascinantes historias del vecino continente (“tienes que leer el libro” repetía como un mantra), pero como primicia que le gustaría jubilarse en una playa de Cabo Delgado (Mozambique) saboreando (¿imaginan?)…una cerveza.

Porque sí, la noche iba de cervezas. O no…

Texto y fotos: Rafa Martín.

Interacciones con los lectores

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