Es el parque nacional que abarca el 10% de todo el territorio nacional de Botswana y el espacio que representa el antiguo hogar de la etnia san. Un pueblo cuya cultura y existencia se encuentra al borde del abismo y de los cuales ya solo 250 habitan en el interior del parque.
Un tesoro natural formado por un ecosistema árido de dunas rojas cubiertas de hierba, cuencas de ríos fosilizados con más de 16.000 años de antigüedad y espacios salados que atraen a una riquísima variedad de fauna. Nos encontramos ante una de las mayores reservas de fauna protegida de África.
Jirafas, elefantes, hienas, guepardos, leopardos, impalas y antílopes, entre otros muchos animales viven libres en este paraíso amenazado por la minería de diamantes y los incendios descontrolados. Unas quemas muchas veces provocadas, que en el año 2008 calcinaron el 80% de la superficie de la reserva.
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