Parque Nacional de Bale, Etiopía

Se trata, sin duda alguna, del reino de los endemismos naturales etíopes. Un mundo aparte en el que la biodiversidad ha evolucionado al margen de lo establecido, sintiéndose protegida al abrigo de las montañas. 

Las tierras altas en las que el misterioso lobo etíope, el nyala de montaña y el cercopiteco de las montañas de Bale, conviven junto a  una gran variedad de anfibios y aves endémicas. Todas ellas, especies únicas que afrontan un futuro incierto a los pies de la segunda cima más alta del país: la montaña Tullu Demtu.   

Una diosa de 4377 metros de altura, admirada por los pastores y agricultores Oromo que habitan en el interior del parque. Los mismos siguen empleando hierba, bambú y barro para construir sus hogares, manteniendo viva una arquitectura tradicional que les hace sentir unidos a la tierra que les vio nacer.

La misma que hoy afronta con incertidumbre la invasión demográfica de las más de 40.000 personas que desarrollan sus vidas en los alrededores del parque. Un fenómeno imparable, que amenaza el porvenir de ese lobo pardo especial que solo puede encontrarse en este parque y que ha traído de cabeza a naturalistas de medio mundo.

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