Parque Nacional de Simien, Etiopía

Imponentes formaciones basálticas, que superan los 4000 metros de altura, nos evocan la memoria pétrea de una gran erupción volcánica en el extremo norte de Etiopía. Un ecosistema misterioso, abrupto, ventoso y cubierto por las nubes que se erige en el territorio de Gondar. Se trata del Parque Nacional de Simien, el hogar de los monos gelada, el único gran primate que basa el 90% de su alimentación en la hierba.

De largos cabellos marrones, pechos rojizos e imponentes colmillos, los gelada representan el emblema salvaje por excelencia de las montañas de Simien. Durante el día avanzan en manada, como un ejército, ocupando las praderas para alimentarse de vegetación. Mientras que durante la noche se repliegan a sus aposentos, para dormir apoyados en las pequeñas repisas que se asoman al vacío en los acantilados de más de 1000 metros de altura.

La joya del parque nacional más grande de Etiopía, que no deja de sorprender a primatólogos procedentes de tierras lejanas con nuevos comportamientos. El último de ellos ha demostrado que los gelada, en su ejercicio de ocupar y desplazarse a lo largo de las praderas, empujan a multitud de micromamíferos hacia zonas despejadas permitiendo a los lobos etíopes cazarlos con facilidad. Una cooperación entre dos especies endémicas recientemente descubierta, que demuestra la interdependencia entre herbívoros y carnívoros en estas montañas.

Cuando camines entre las rocas, no olvides levantar la mirada para atisbar en el horizonte la silueta de la cabra de Abisinia. Si ves su cornamenta recortada contra el naranja del atardecer, querrá decir que pronto te encontrarás cara a cara con los gelada.

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