El territorio es conocido por muchos antropólogos y paleontólogos como la “Cuna de la Humanidad”. Un espacio protegido, marcado por el curso de un gran río que lleva por nombre Omo, donde el famoso paleontólogo Richard Leakey encontró un fósil de Homo Sapiens con más de 195.000 años de antigüedad.
Un pasado remoto que hoy sigue vivo en las miradas de las etnias que desarrollan sus vidas junto a las orillas del río. Empezando por los Mursi, con sus impactantes platos de arcilla encajados sobre sus mentones, pasando por los Nyangatom, con sus collares perlados de colores, siguiendo por los Hamer, con sus peinados rojizos untados en arcilla, hasta llegar a los Dassanech, con sus coronas de plumas de avestruz y sus pieles de leopardo.
Si en el resto de parques nacionales etíopes la riqueza natural representa el tesoro más valioso, en el Parque Nacional del Omo son los seres humanos quienes encarnan una verdadera joya. Un abanico cultural de incalculable valor que nos transporta a un tiempo en el que la tecnología era inexistente. En el que las pinturas, abalorios, rituales y las técnicas de supervivencia más elementales copan el día a día.
Viajar al Valle del Omo en Etiopía es adentrarse en la búsqueda del origen de nuestra especie.
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