Santuario de Senkele, Etiopía

Ubicado a unos 300 kilómetros al sur de Addis Abeba en Etiopía, este enclave de sabanas salpicadas por un bello mosaico de acacias representa todo un logro de la conservación de la naturaleza salvaje. Una extensión de tierra que apenas alcanza los 60 kilómetros cuadrados y cuyos pastos aúnan en vida a humanos y animales en un pacto de respeto sin precedentes. Una relación única, que ha dado como resultado la salvación de una especie que se encontraba al borde del abismo: el Swayne.

Un antílope, físicamente similar al ñu, de color canela y estrecha cornamenta, que fue exterminado durante las últimas guerras etíopes, debido la caza indiscriminada y a la destrucción de su hábitat. Tiempos de oscuridad que vieron la luz cuando la etnia Oromo sintió que sus praderas jamás serían lo mismo sin la presencia del Swayne. Un punto de inflexión que les llevó a designar a este imponente herbívoro como el vigésimo noveno clan de la etnia, ostentando así los mismos derechos fundamentales que un ser humano.

Hoy es el día, en el que todo aquel que quiera observar el elegante caminar del Swayne, tendrá que adentrarse en las sabanas de Senkele. Un santuario que alberga la innegable prueba de que los seres humanos estamos tan capacitados para destruir la naturaleza como para salvarla.

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