Las komian forman parte del subgrupo Anyi del grupo étnico de los Akan, básicamente localizado en el suroeste de Cote d’Ivoire.
En la escuela de Aadjoua Messouma de Aniansué (Cikama), situada a 7 kilómetros de Abengourou en Costa de Marfil, se puede ver a las komian en acción.
Esta escuela prepara a mujeres para convertirse en sacerdotisas reconocidas en todo el país por su capacidad de leer el futuro y alejar la mala suerte.
Allí, las jóvenes alumnas son iniciadas y exhiben las danzas con las que entran en contacto con los espíritus.
A través de la danza y de los atronadores sonidos de tambores, entran en trance para poder comunicarse con los espíritus de los ancestros, los cuales aconsejarán y guiarán a aquellos que las consulten. El rei también las consulta antes de tomar alguna decisión importante. De hecho, son ellas las que participan de la entronización del rei o jefe tribal.
También se les atribuyen poderes de curación para enfermedades mentales, epilépsia y el cáncer. Se les consulta por questiones de infertilidad o disputas matrimoniales y para pedir asesoramiento personal.
Es así como las religiones tradicionales, entendiendo como tales aquellas creencias previas a la introducción del islam y el cristianismo, se mantienen vivas en este país.
La mayoría de los marfileños se definen como cristianos o musulmanes, pero no abandonan las prácticas religiosas ancestrales.
Difícilmente un marfileño reconocerá que es adepto a alguna de las religiones tradicionales africanas de su país. Lo más común es que se defina como cristiano o musulmán. Está mal visto, es cosa de gente inculta, confesar en público ser seguidor de una de esas creencias ancestrales.
