Cuenta la historia de Benín, que los guerreros del Reino Dahomey tenían prohibido tocar las aguas del Lago Nokoué o de lo contrario serían devorados por la serpiente mitológica Iya-Omi.
Una creencia que las etnias minoritarias y enemigas del reino aprovecharon para construir una ciudad sobre las aguas del lago y protegerse de los ataques para siempre. Así fue como el pueblo tofinu fundó Ganvie.
Conocida por muchos como “la ciudad flotante de África”, sus hogares se sustentan con humildes estructuras de madera sobre las aguas que abastecen de pesca a miles de familias.
Una de las joyas turísticas de Benín, a la que solo se puede acceder navegando y que representa la salvación de aquellos huyeron para cobijarse al amparo de una serpiente inexistente.
Disfruten de “la Venecia Africana”.