Sin duda uno de los lagos más grandes del continente africano, cuyas aguas descansan sobre las coordenadas del Gran Valle del Rift y a su vez dibujan la frontera que separa Ruanda de la República Democrática del Congo.
Un ecosistema acuático del que dependen millones de familias, que habitan a un lado y otro de la frontera. En el lado congolés, las poblaciones de Bukavu y Goma albergan a la mayoría de sus habitantes, mientras que en el lado ruandés sucede lo propio con núcleos urbanos como Gisenyi, Kibuya y Cyangugu.
En el corazón de sus aguas se encuentra la famosa isla de Idjwi. La segunda isla interior más grande de África, que cuenta con una longitud de 40 kilómetros y que en 1994 sirvió como refugio para miles de ruandeses que consiguieron salvarse del genocidio.
Una enorme lágrima de agua rodeada por bosques ancestrales, en los que habita una naturaleza exuberante, que algún día podría desaparecer para siempre.