El sonido hueco de la pisada en el suelo encharcado retumba suavemente en la callejuela. Una mujer de rostro cubierto asoma por al alféizar, escudriñando de lado a lado. Así, sin más referencias que las del sentido del olfato y la mirada, podría decirse que estamos en la época del sultanato de Omán. Puertas de madera labradas con esmero y un presunto oficial británico de la época Victoriana avanzando a paso firme.
Perderse por Stone Town, la capital de Zanzíbar es lo que tiene. Un viaje al pasado entre edificios coloniales, mezquitas, baños turcos y catedrales.
La Isla de las Especias, que también fue la isla de las personas esclavizadas.
Pero vayamos por partes.

Zanzíbar fue habitada durante al menos 20 mil años. Una isla mimada por los vientos que se convirtió en lugar de paso imprescindible para los comerciantes que iban de Arabia, India y África; en un viaje de ida y vuelta siempre al son de Dios Eolo.
El navegante portugués Vasco de Gama, en 1499, fue el primer europeo que consiguió el control durante dos siglos de la isla ubicada frente a las costas tanzanas. Más tarde se convirtió en parte de las posesiones del sultanato de Omán, con un eje económico basado en el comercio, las especias y, como decía… en la comercialización de las personas humanas. Una de las más importantes del mundo.

Y es que en el siglo XIX el sultanato de Zanzíbar era conocido internacionalmente, al alimón, por sus especias y esclavos. Era el principal mercado de esclavos del África Oriental. Se cree que, en esa misma época, según diversas fuentes, pasaban cada año 50 mil esclavos por este lugar, antes de ser vendidos. Al mismo tiempo, las especias (con clavo como producto estrella) eran un polo de atracción para el mundo comercial. Para ese momento, alrededor de 1837, los británicos ya habían puesto el foco en la ínsula con motivos económicos y con la idea de abolir la esclavitud.
Lo segundo lo consiguieron, no sin esfuerzo y diatribas regionales, poniendo el foco en lo que será la comercialización de las especias. Por fin era la Isla de las Especias, tal y como la conocemos hoy.
La independencia de los británicos llegaría en la década de los 60 (1963 para ser más exactos) y una serie de revoluciones internas vinieron después. Se unió con Tanganica para convertirse, finalmente, en parte de Tanzania.
Stone Town nos recuerda ese pasado colonial, esclavista y comercial. Recomendable visita histórica.
A su vera, las playas de las que tanto presume y por las que es conocida internacionalmente. Ya sea en Kizimkazi, zona sur tranquila del turismo más masivo; o en Nungwi, la animada zona norte, con sus mareas más benévolas y su múltiple oferta hotelera.

En la Zanzíbar de arena fina y los ecos del pasado, yo me sigo resguardando entre paredes encaladas a escasos metros donde vivió el Dr Livingstone (supongo). Paseo la palma de la mano en esas bellas puertas labradas con inscripciones del Corán e intuyendo el olor a canela, a clavo… a la Isla de las Especias.
Texto: Rafa Martín.
Fotos: Toni Espadas.




CARMEN PLA LLORENTE dice
Hola
cuando teneis previsto viajar a Zanzibar ?
Rift Valley dice
Hola Carmen, ¿cómo estás? Viajamos constantemente a Zanzíbar. Danos un contacto o escríbenos con tus datos a info@rift-valley.com o a nuestros teléfonos y te asesoramos.
Gracias.
OLGA MARTINEZ PICON dice
Me gustaría saber si en JuNio (en la primera quincena) tenéis viaje confirmado a Zanzíbar. Para apuntarme. Gracias.
Rift Valley dice
Gracias por tu comentario Olga. Organizamos durante todo el año viajes en privado a Zanzíbar, pero no en grupo. Ponte en contacto con nosotros (info@rift-valley.com) o llámanos al teléfono 91 057 56 97.