Antílope en Sossusvlei / Laia Sudrià.
- Son muchas las aventuras que se pueden vivir en Namibia, pero ninguna como una puesta de sol desde lo alto de una duna en Sossusvlei
Chema Caballero
Veníamos del sur. Habíamos pasado un par de días visitando el Fish River Canyon. El cañón más grande de África. Recorrimos su gigantesco barranco tras conseguir el permiso pertinente. Al río Fish no lo vimos. Dicen que a finales de verano suele correr majestuoso por allí, pero nosotros solo encontramos una cadena de pequeñas piscinas largas y estrechas. La temperatura de casi 48 grados por el día y no menos de 30 por la noche, exprimió nuestros cuerpos como si fueran esponjas que nunca dejan de chorrear. La aventura fue ardua, pero muy gratificante. Quedamos saciados de la belleza de los paisajes y el silencio que los inunda.

Sin embargo, tras aquellos duros días se imponía un momento de descanso para reponer fuerzas. A este fin, elegimos la localidad de Béthanie. Un lugar histórico que cuenta con el edificio más antiguo de Namibia, una iglesia construida en 1804. Además de ser el enclave desde donde comenzó la colonización alemana dirigida por Aldof Lüderits en 1883. Tras atravesar un paisaje plano y seco, con algunos parches cultivados llegamos al pequeño oasis que es el Bethanie Hotel and Guest House, que también ostenta el récord de ser el hotel más antiguo del país, construido antes de 1880.
Desde entonces, evidentemente, el complejo ha sido renovado. Conservando su estructura original, ofrece habitaciones muy cómodas y bien decoradas que ayudaron a dejar atrás todo rastro de fatiga. Su piscina, rodeada de plantas y árboles, prestó sus aguas para terminar de expulsar el calor acumulado. Una gran cabaña, con techo de paja, acoge el comedor y el bar. No necesitábamos nada más.
A la mañana siguiente madrugamos. Un buen desayuno nos proporcionó la energía suficiente para continuar la ruta. La hicimos rápido. Llegamos hasta Sesriem y seguimos, ahora ya por pistas de tierra, adentrándonos en el Parque Nacional de Namib-Naukluft. Un lugar muy especial que contiene espacios únicos en el mundo. Era un poco antes del mediodía cuando cruzamos su puerta. Fuimos directos al Deadvlei. Un lago seco de arcilla blanca cerca de otro de iguales características, el Sossusvlei. Junto a él se encuentran las dunas de arena más altas del planeta. Algunas alcanzan una altura de entre 300 y 400 metros. Llegar a ellas era nuestra meta final. Pero antes, bien valía la pena llenarse de las otras maravillas que las rodean.

Parece que el Deadvlei se formó cuando el río Tsauchab lo inundó, creando un pantano de poca profundidad que permitió a algunas plantas conocidas como espinas de cabello (Vachelia erioloba) crecer en sus alrededores. Cuando cambió el clima, la zona se secó y las dunas rodearon la superficie bloqueando el río. Los árboles se secaron al dejar de fluir el agua. Ahora exhiben sus esqueletos ennegrecidos por la continua exposición al sol que los ha quemado, pero no están petrificados, de ahí su fragilidad. La verdad es que ofrecen una estampa un poco fantasmagórica surgiendo en medio de las arenas blancas.
Nuestro siguiente destino era un lugar que muchas personas que visitan la zona pasan por alto: el cañón Sesriem. El río Tsauchab también dio forma a esta formación geológica a lo largo de millones de años. En el pasado, los pueblos que vivían cerca de él tenían que usar seis cuerdas de cuero atadas entre sí para bajar recipientes con el objeto de conseguir agua. De ahí le viene el nombre de Sesriem, que significa ‘seis cuerdas’ en afrikáner. Se puede descender al cañón y explorar sus impresionantes formaciones rocosas. Nosotros no teníamos tanto tiempo y relegamos esa aventura para una próxima visita. Nos contentamos con verlo desde arriba. No por eso deja de ofrecer una imagen deslumbrante.
Por fin, se acercaba el momento más deseado del día. Normalmente, los viajeros visitan este parque para ver la salida del sol sobre lo alto de una de sus dunas. Es una experiencia icónica, no cabe duda. Sin embargo, es mucho más atractivo disfrutar del anochecer desde sus cumbres.
Hay varias opciones para gozar de esta vivencia. La Duna 45 es una de las más fáciles de escalar. En 20 o 30 minutos se llega a su cumbre. Por eso, es la que la mayoría de los visitantes eligen. Eso, a veces, provoca que se junte una pequeña multitud en ella que impide disfrutar el espectáculo plenamente. Big Daddy tiene 325 metros de altura. Se necesita mucho coraje, y agua, para remontarla. Dicen que vale la pena por las vistas que se divisan desde ella del mar de dunas. No es la más alta. Ese récord lo tiene la Duna 7, con 388 metros. Un reto que también nos parecía excesivo para ese momento. Por eso optamos por Elim Dune. No muy difícil de subir. Tardamos unos 25 minutos en coronar su cumbre.

Una vez alcanzada la parte más alta de la montaña de arena, nos encontramos solos, si no teníamos en cuenta a los pequeños insectos que pululaban por allí. Tuvimos tiempo para sentarnos y ponernos en conexión con el espacio que nos rodeaba. De repente, la luz comenzó a disminuir. Al fondo, el sol desplegaba un muestrario de colores amarillos, naranjas, rojos y violetas a medida que se iba introduciendo en el mar de arena y la última luz dorada se enfriaba. Las sombras avanzaban por las dunas cubriéndolas con cuidado maternal. Nunca antes vi un espectáculo similar. Las fatigas del día habían valido la pena. Refrescó de golpe. El cielo se manchaba de estrellas sosegadamente. Era el momento de comenzar a deshacer el camino.
Conducimos hasta el Sossousvlei Lodge. Con la ayuda de unas cervezas pudimos recuperar el aliento que el hechizo que cayó sobre nosotros minutos antes nos había hecho perder. Era necesario acostarse pronto. A la mañana siguiente íbamos a imitar lo que todos los turistas hacen, ver el amanecer desde la Duna 45. A pesar del madrugón, y la espectacularidad del momento, la magia no se repitió. Es la puesta del sol lo que hay que contemplar, no cabe duda.




Pedro Delojo dice
Es una zona que ya hice con vosotros y me encantó. Es digno de repetir.
Rift Valley dice
Gracias por tu comentario Pedro.
Realmente es un viaje único.
Toon Espinosa dice
Espero que sea el próximo que haga con vosotros. Fantástico blog. Enhorabue
Rift Valley dice
Gracias Toon. Le ponemos mucho cariño a nuestro blog. Un saludo.