Cuenta la leyenda que un día la hija del Rey Tado de Togo y dos de sus nietos fueron secuestrados por una pantera. Con el tiempo aquellos nietos tuvieron dos bisnietos que nacieron enemistados entre sí y uno de ellos decidió fundar su propia ciudad: Abomey.
Localizada en la región de Zhou en Benín, Abomey está rodeada por una gran muralla de arcilla y un foso repleto de espinosas acacias que albergan en su interior algunos de los palacios reales más famosos del continente africano. Obras de arquitectura levantadas a mediados del siglo XVII por la etnia fon, que decidió representar en multitud de bajorrelieves la historia de su pueblo.
Hoy Abomey y sus palacios son el último vestigio de la Dinastía Dahomey o lo que en realidad queda de ellos, ya que Behanzin, último rey fon, prendió fuego a la ciudad antes de que la conquistasen los franceses. A partir de ese momento, la reconstrucción de la misma corrió a cargo de los europeos.
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