Establecida en la desembocadura del río Kineké, la ciudad de Kribi se ha desarrollado frente a las aguas del Golfo de Guinea como una urbe costera que hoy ofrece techo a más de 50.000 personas.
Una verdadera puerta marítima para el comercio y la exportación del hierro y la bauxita, bajo el destello de un faro rojiblanco de 15 metros de alto con gran atractivo turístico: el faro de Kribi. La señal que guía a los barcos procedentes de medio mundo, para arribar con éxito al puerto en el que llenarán sus bodegas de mineral y gas natural. Un combustible cuya extracción representa el negocio que sustenta la economía de Kribi.
Las bellas cataratas de Lobé, las selvas cuyos árboles se funden con los arenales costeros y la playa de Gran Batanga hacen de esta ciudad una visita obligada para todos aquellos que viajan a Camerún. Una experiencia acompañada de una deliciosa gastronomía, a la que los pescados a la brasa terminan por poner el broche de oro.
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