Se trata de uno de los hallazgos de petroglifos más relevantes del continente africano. Un tesoro que se encuentra al noroeste de Namibia, en el territorio de Damaraland, donde cazadores-recolectores Khoikhois y Damaras compartieron espacio durante la Edad de Piedra.
Obras de arte con más de 10.000 años de antigüedad, clasificadas en 3 tipos de imágenes. Las que corresponden a animales salvajes, seres sobrenaturales y seres humanos. Las que representan formas geométricas. Y las que funcionaban como elementos cotidianos de la vida diaria: orificios en los que se molía el grano, inscripciones grabadas en la roca a modo de tableros de juego etc…
Algunos de los grabados, incluso representan las figuras de leones marinos. La prueba de que aquellos cazadores-recolectores estaban acostumbrados a recorrer largas distancias llegando a ver con sus propios ojos las olas del mar.
Te puede interesar
Ruta Onkango
Tras las huellas del Okavango