Para muchos estas colinas albergan las pinturas rupestres más valiosas de la prehistoria humana. Más de 4.000 pinturas, algunas de ellas con hasta 25.000 años de antigüedad, en las que aparecen representados animales salvajes como rinocerontes, elefantes o leones junto a siluetas de seres humanos.
Cuatro colinas apodadas el Louvre del Desierto, cuyo nombre en lengua San significa: las rocas que susurran. Cada una de ellas bautizada con un nombre. La más alta de todas, El Macho, la segunda más alta, La Hembra, la tercera más alta, El Niño y la cuarta carece de nombre, aunque los San consideran que fue la mujer de El Macho y que éste la abandonó por otra más joven.
Un lugar sagrado para los San, donde todavía mantienen viva la creencia de que en sus lomas habitan los espíritus de sus ancestros. Un santuario de historia humana perdido en el desierto del Kalahari en Botswana.
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