Considerado una de Las 7 Maravillas de África, el Delta del Okavango es uno de los grandes tesoros naturales de nuestro planeta. El ecosistema que llevó al famoso Dr. Livingstone a apodar a Botswana: “el país lleno de ríos”.
Se trata de un delta que a diferencia de la mayoría, sus aguas no acaban desembocando en el mar sino que se evaporan para subir a los cielos y reencarnarse nuevamente en las nubes. Una gran lengua de agua procedente de las tierras altas de Angola, que tras la época de lluvias recorre 1200 kilómetros de distancia hasta Botswana. El país se expande como un pequeño mar, cubriendo 15.000 kilómetros cuadrados con sus aguas.
Un espectáculo natural en el que una vez al año nacen islas, lagos y humedales, en los que turistas procedentes de todos los rincones del planeta sueñan con ver a los 5 grandes: el elefante, el rinoceronte, el león, el leopardo y el búfalo. Un espejismo real, que antes de evaporarse nos recuerda que África sigue más viva que nunca y que su naturaleza permanece indómita.

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